La primera fotografía de la historia, que es conservada aún, fue tomada por el ingeniero Joseph Nicéphore Niépce desde la ventana de su granero, según estudios hechos en Francia, los materiales utilizados por el ingeniero fueron una placa fotográfica de estaño pesado recubierta con una mezcla liquida de betún de judea y de aceite de lavanda, que se endurece cuando se expone a la luz y permite que se grave la imagen.
“Punto de vista desde la ventana de Gras”, 1826.
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